Instagram no es tuyo
El algoritmo cambia, las cuentas se bloquean y el alcance sube y baja sin aviso. Una web con tu dominio es lo único que controlas del todo.
Quien busca en Google no acaba en Instagram
Cuando alguien escribe «peluquería cerca de mí» o «tatuador en tu ciudad», busca un horario, una dirección y un teléfono. Una web bien hecha y una ficha de Google responden eso; un perfil de Instagram suele no hacerlo.
Los mensajes se pierden, las consultas registradas no
Un mensaje directo se entierra en minutos. Una web con formulario y reserva guarda cada consulta, y así puedes contestar a todas y recordárselo a quien no volvió a escribir.
No tiene que ser grande
Una página clara, rápida en el móvil, con lo que haces, dónde estás, fotos reales y un botón para reservar o escribir. Lo demás se añade cuando haga falta.
Usa las dos
Instagram para enseñar tu trabajo y que te conozcan; la web y la ficha de Google para que te encuentren y se conviertan en clientes. Cada una hace lo que la otra no.