1. Rellénala entera
Categoría principal y secundarias, servicios, horario (también festivos), teléfono, web y descripción. Una ficha a medias le da a Google menos motivos para enseñártela y a tu cliente menos motivos para llamarte.
2. Fotos reales y recientes
El local por fuera y por dentro, tu equipo y tu trabajo. Mejor fotos propias que de banco de imágenes. Sube alguna nueva cada mes para que la ficha se vea viva.
3. Pide reseñas, y contéstalas
Pídelas en el momento en que el cliente sale contento: un QR en el mostrador funciona. Responde a todas, también a las malas, con calma y sin discutir. Quien decide mira las respuestas tanto como las estrellas.
4. Enlaza a una web que conteste en tres segundos
Quien llega desde el móvil quiere saber qué haces, dónde estás y cómo reservar. Si tarda en cargar o hay que buscar el teléfono, se va. La web tiene que cerrar lo que la ficha empieza.
5. Mide cada mes
En Google Business Profile ves llamadas, peticiones de ruta y clics a la web. Apunta los tres números cada mes y compáralos con el anterior. Sin ese dato no sabes qué cambio ha funcionado.